Representantes destacados

Originalmente, la mayoría de los promotores del naciente movimiento carismático católico fueron sacerdotes, laicos y religiosos anglosajones. Entre ellos podemos mencionar al Dr. Francis MacNutt, que visitó América Latina con la enfermera y especialista en psiquiatría Barbara Shlemon Ryan y con el pastor metodista Tommy Tyson; al Padre Tom Forrest, que desde Puerto Rico traducía revistas norteamericana en una propia llamada Alabaré. Tenemos al Padre George DiPrizio, que con su testimonio publicado movió la fe de otros y a José Kane, hoy en Canadá, trabajando como exorcista en Ontario.

Otros que han formado a quienes se han iniciado luego como ministros de sanación han sido los hermanos Matthew y Dennis Linn., que desde su experiencia e investigación han publicado libros y dictado conferencias sobre cómo ayudar a otros a sanarse, así como también el Padre Robert deGrandis.

Un caso particular de ministerio de sanación ha sido el de la clarisa Briege McKenna, que ha visitado Latinoamérica en diversas oportunidades, y hoy se dedica a interceder por los sacerdotes que particularmente atraviesan por crisis vocacionales. Su ministerio se llama Intercesión por los Sacerdotes.

El teólogo católico con investigaciones más prolijas hasta hoy del Movimiento Carismático en la Iglesia Católica y demás, es el sacerdote benedictino Kilian MacDonnell. Él ha sido presidente de la comisión oficial de diálogo entre la Iglesia Católica y las iglesias pentecostales. Además, es presidente de un instituto de investigación para el ecumenismo, y ha publicado un libro que vincula la patrología latina, griega y oriental de otros orígenes con el bautismo en el Espíritu Santo. Se titula Christian Initiation and Baptism in the Holy Spirit: Evidence from the First Eight Centuries (Iniciatión Cristiana y Bautismo en el Espíritu Santo: Evidencia de los Primeros Ocho Siglos). Fue publicado en 1991 por Liturgical Press conjuntamente con George Montague en la localidad de Collegeville. La referencia es su hoja de vida en donde detalla más acerca de él. Otro importante autor a mencionar es Monseñor Peter Hocken.

Y otro caso de líderes trabajando de cerca al Papa, Cardenales y Superiores de Congregaciones Religiosas es el del sacerdote capuchino Raniero Cantalamessa, que es predicador de la Casa Pontificia, especialista en paleocristianismo y difusor de la renovación carismática, así como del ecumenismo, otro importante líder internacional es el sacerdote y exorcista de la India, Rufus Pereira.

También pueden destacarse algunos fundadores de comunidades de alianza, como el caso de los laicos Pierre Goursat (hoy en proceso de beatificación), Josette Croissant y Gérard Croissant.

A pesar de ser un movimiento originalmente ecuménico en sus fuentes, en América Latina aún hay serias dificultades para que pueda darse cualquier forma de colaboración interconfesional entre católicos y no católicos en el movimiento carismático y en otros ambientes. Hay avances importantes, pero lentos.

Entre los predicadores más detacados de la Renovación Carismática en América Latina se encuentran obispos como: Alfonso Uribe Jaramillo (colombiano), y presbíteros como Gustavo Jamut (argentino), Jonas Abib (brasileño), Marcelo Rossi (brasileño), Roberto Lettieri (brasileño), Emiliano Tardif (canadiense), Darío Betancourt (colombiano), Jaime Burke (norteamericano); Manuel Rodríguez (español), Luis María Estrada (guatemalteco), y laicos como Rubén Darío Hoyos (latino residente en EEUU), Osvaldo Cuadro Moreno (argentino), Salvador Gómez (salvadoreño), Max Walter Zimmermann, Padres Agustín Sánchez (chilenos), Pedro Nuñez (estadounidense), Malvina Modesto (Dominicana), andreis camero(colombia),fray said leon, entre otros.

Vocación Ecuménica e Identidad Católica

La Renovación Carismática Católica, llegó a lugares como América Latina como una importación eclesial traída de Norteamérica con las novedades del post Concilio Vaticano II. Para los carismáticos norteamericanos era normal que católicos y protestantes colaborasen porque provenían de una sociedad plural, con muchas religiones coexistiendo, dado que la tolerancia es exigencia de la paz social y porque la Iglesia Católica comenzó a buscar puentes de reconciliación entre cristianos. Por todo ello, se ensayaron iniciativas de grupos y comunidades interconfesionales e incluso grandes asambleas ecuménicas, como la de Kansas City, Misuri en 1977.20

A mediados de julio de ese año cincuenta mil personas se reunieron allí, en lo que fue conocido como la Conferencia de Kansas City sobre la Renovación Carismática en las Iglesias Cristianas.

Y de ese número se podía contar bautistas, pentecostales, presbiterianos, luteranos, católicos, episcopales, menonitas, ortodoxos, judíos mesiánicos, y grupos no denominacionales. Allí, el cardenal Suenens compartió el púlpito con el obispo de la iglesia protestante del movimiento de Santidad más grande de los Estados Unidos en ese momento.

En medio de gran comunión espiritual entre todos ellos, el laico católico Ralph Martin dio un mensaje, al que los carismáticos llaman profecía:

Laméntense y lloren porque el Cuerpo de Mi Hijo está roto. Laméntense y lloren porque el Cuerpo de Mi Hijo está roto. Vengan delante de mí con sayal y cenizas. Vengan delante de mí con lágrimas y lamentos porque el Cuerpo de Mi Hijo está roto. Yo te habría hecho un hombre nuevo pero el Cuerpo de Mi Hijo está roto. Yo te habría hecho luz en la cumbre de una montaña, una ciudad gloriosa y esplendorosa que todo el mundo habría visto pero el Cuerpo de Mi Hijo está roto. La luz es débil. Mi pueblo está desunido. El Cuerpo de Mi Hijo está roto. Yo dí todo lo que tenía en el Cuerpo y la Sangre de Mi Hijo. Fue derramada sobre la tierra. El Cuerpo de Mi Hijo está roto. Apártense de los pecados de sus padres y caminen en los caminos de Mi Hijo. Vuelvan al plan de su Padre. Vuelvan al propósito de su Dios. El Cuerpo de Mi Hijo está roto. Laméntense y lloren porque el Cuerpo de Mi Hijo está roto.

Y según nos narra Michael Scanlan, hubo gran llanto en ese lugar.

Su puede inferir una eclesiología un tanto general en la profecía, pero su insistencia no es en el rigor de describir la naturaleza de la Iglesia Católica, sino la urgencia de reunir a todos los cristianos (en términos simples) como un solo pueblo, tal como lo entiende la perspectiva católica del ecumenismo.

Confirmando eso, el cardenal Leo Jozef Suenens señaló textualmente en una publicación:

No podemos decir con suficiente frecuencia: la unidad es un don de Dios, una gracia por la cual deberíamos rogar al Señor juntos. Además, en el umbral de cada esfuerzo ecuménico debemos recordar las palabras del Cardenal Bea: "La puerta a la unidad está dentro de nuestras rodillas". Debemos orar juntos fervientemente. Hacemos esto juntos en la Octava por la Unidad del 18 al 25 de Enero cada año. Este es un primer paso, pero aún uno tímido y esporádico. Es algo, pero no estamos entrando en la misma impaciencia amorosa de Dios...La oración juntos, en la cual nos abramos a la acción del Espíritu Santo, es una prioridad ecuménica.

Así, el movimiento carismático de los católicos aparecía como el espacio natural de reconciliación y unidad de los cristianos con la Iglesia de Roma que se impulsó desde que la Iglesia Católica comenzó a promover el ecumenismo. Sin embargo, hubo dos obstáculos que principalmente han hecho que el ecumenismo ya no sea prioritario para los carismáticos latinoamericanos:

  • La falta de experiencia de diálogo de los católicos por haber vivido en una sociedad cultural y predominantemente católica, en donde la historia y las estructuras han sido modeladas por ella desde la colonia. Lo que no es católico luce extraño para ellos.
  • El trasfondo de los protestantes latinoamericanos: La mayoría sigue siendo de conversos al protestantismo de primera generación, por hallarse descontentos con su antigua condición en la Iglesia Católica. Esto suele darles una actitud, muchas veces, intolerante frente al catolicismo.

Ambas razones crean un caldo de cultivo de mutua desconfianza entre personas con poca empatía eclesial por carencias formativas y de experiencia, y otras con un cristianismo que se ha forjado en su oposición histórica y doctrinal, y a malos precedentes con el catolicismo romano. Aunque han habido algunas experiencias, al parecer positivas, como la que menciona el P. Carlos García Llerena en un artículo de La Palabra Entre Nosotros, donde nombra a la organización Campamentos de Fe y Oración (conocida en inglés como Camp Farthest Out) una experiencia de compartir ecuménica y con los permisos necesarios de las autoridades eclesiásticas de 1980 en Lima, Perú. En el caso de Costa Rica, una institución interdenominacional llamada la Fraternidad de Hombres de Negocios del Evangelio Completo jugó en los años 1970s un rol difusor de la experiencia carismática mediante almuerzos semanales con fines de evangelización en casas particulares.

Asimismo, a diferencia de Norteamérica y Europa, los precedentes de colaboración interconfesional entre protestantes y católicos no han tenido resultados usualmente satisfactorios en Latinoamérica. Puede citarse como ejemplo lo ocurrido en la ciudad de México con el sacerdote Gilberto Gómez Velásquez de Monte María y su relación con el pastor Víctor Richards,28 o lo sucedido en las escuelas de servidores en Lima, animadas por la misionera estadounidense Bette Strombeck (llamada también Betty) y el Padre Rómulo Falcón MSC a inicios de los años 80. En ambos casos hubo deserciones de la comunión de la Iglesia Católica. Del caso mexicano surgió la Iglesia Tierra Prometida, liderada hoy por el pastor Roberto Stevenson E.29 y del peruano la Comunidad Cristiana Agua Viva.

Sin embargo, de acuerdo a lo previsto por el Decreto para el Ecumenismo pp. 3-4 del Vaticano II, algunos laicos católicos y líderes protestantes en la Argentina vienen celebrando congresos ecuménicos llamados CRECES (Comunión Renovada de Evangélicos y Católicos en el Espíritu Santo).31 El año 2006, contaron con la presencia del cantante mexicano Marcos Witt, el padre Raniero Cantalamessa, el presidente de la fraternidad de comunidades carismáticas de alianza Mateo Calisi, y el Cardenal Primado de Argentina, Cardenal Bergoglio, quien recibió de rodillas la oración de pastores evangélicos, y sacerdotes y laicos católicos frente a 7000 personas en el Estadio Luna Park, Buenos Aires.

Del mismo modo, América Latina ha sido impactada por un curso básico de evangelización llamado el Curso Alpha. Este curso fue desarrollado en una parroquia anglicana renovada carismáticamente llamada Holy Trinity Brompton, pero hoy tiene gran difusión en Norteamérica y Europa sobre todo. El país suramericano de Perú fue elegido como sede de sus dos primeras conferencias latinoamericanas celebradas en el barrio residencial de Miraflores en una escuela inglesa llamada Markham College. A ambas conferencias asistieron tanto agentes pastorales católicos como protestantes de toda Hispanoamérica. Y en Octubre del 2009 bajo auspicios de una institución de los obispos católicos de la región se realizó la primera conferencia católica de la región. A ella asistieron más de 30 arzobispos y obispos.